
Sandalias de esparto halladas en las minas de Riotinto
Un equipo de la Universidad de Granada ha analizado ocho suelas que permiten reconstruir cómo eran las sandalias de esparto usadas por los trabajadores del antiguo enclave minero de Urium, en Riotinto (Huelva). El hallazgo documenta la continuidad de este calzado vegetal desde la Edad del Hierro hasta la época romana.
Las piezas aparecieron en el sector Nuevo Filón Norte 1 del complejo minero de Urium, enterradas entre grandes acumulaciones de cenizas procedentes de la limpieza de hornos metalúrgicos. Estas condiciones favorecieron la conservación de las fibras vegetales durante más de dos mil años, algo excepcional para materiales como el esparto.
Junto a las suelas se recuperaron cuerdas y cestas también fabricadas con fibras vegetales, lo que permite recrear parte de los objetos cotidianos empleados en las labores mineras. La colección constituye, según los investigadores, una de las más importantes de calzado vegetal romano documentadas en la península ibérica y abre una ventana sobre la vida diaria en uno de los mayores distritos mineros de la antigua Hispania.
Las dataciones mediante carbono 14 realizadas sobre tres de las piezas ofrecieron una secuencia cronológica clara y diferenciada, que demuestra la perduración del modelo durante varios siglos. Los resultados señalan:
- Una pieza adscrita al siglo I d. C..
- Otra situada entre los siglos II y I a. C..
- La más antigua, entre los siglos IV y II a. C..
Esta sucesión temporal confirma que el calzado mantuvo un diseño prácticamente sin cambios desde la Edad del Hierro hasta la época romana, lo que refleja la continuidad de una tradición artesanal adaptada al trabajo minero.
El análisis técnico permitió reconstruir el proceso de elaboración y detectar decisiones constructivas pensadas para la durabilidad. Las suelas fueron confeccionadas con fibras de "Stipa tenacissima", distribuyendo cuerdas de mayor grosor en las zonas sometidas a más esfuerzo y fibras más finas para los amarres. Esa estructura diferenciada del trenzado revela un conocimiento detallado del comportamiento de la materia prima y una producción especializada.
Para estudiar las piezas sin dañarlas se emplearon técnicas de alta resolución: Microscopía Electrónica de Barrido y Microtomografía de Rayos X. Los análisis en el Laboratorio Singular de Arqueometría y en el Centro de Instrumentación Científica de la Universidad de Granada confirmaron la identificación del material, documentaron los sistemas de trenzado y registraron un desgaste marcado en el antepié y el talón.
La observación del conjunto mostró que la mayoría de las piezas habían perdido las cuerdas que sujetaban las sandalias al pie, lo que indica que fueron desechadas solo tras haber agotado completamente su vida útil. Ese patrón de uso aporta evidencia directa sobre la intensidad y la naturaleza de las tareas desarrolladas en las minas.
Los investigadores relacionan las piezas con la denominada "solea spartae" mencionada en fuentes latinas, unas sandalias que ofrecían protección y agarre en entornos exigentes como las galerías y zonas de trabajo metalúrgico de Riotinto. La documentación de estas sandalias amplía el escaso registro arqueológico para el calzado vegetal y contribuye a comprender técnicas artesanales y prácticas laborales en la antigua Hispania.
La publicación en la revista Pyrenae incorpora esta colección entre las más relevantes de calzado vegetal romano encontradas en la península. El conjunto de Urium no solo aporta datos cronológicos y tecnológicos, sino que, al venir acompañado de otros objetos de fibras vegetales, posibilita una reconstrucción más completa de los elementos que integraban la vida cotidiana en las minas romanas.
En conjunto, el hallazgo de las ocho suelas en Riotinto ofrece evidencia tangible de la pervivencia de un tipo concreto de calzado durante siglos y del elevado conocimiento técnico de los artesanos que lo fabricaban. Si la información disponible es limitada, así se indica: la investigación presenta análisis y dataciones sobre tres piezas, mientras que el conjunto completo consta de ocho suelas conservadas entre cenizas metalúrgicas.
