
Juguetes Carrión cierra en Málaga tras casi un siglo: adiós a la juguetería más mítica
La juguetería más antigua de Málaga, Juguetes Carrión, ha echado el cierre definitivo tras casi 100 años de historia. Fundada en 1953 por Francisco Carrión Ruiz, comenzó como un almacén de confección y perfumería en la calle Compañía. Con el tiempo, los juguetes se convirtieron en el centro del negocio, y la empresa llegó a tener 25 tiendas propias y hasta 45 franquicias bajo la marca Don Dino. Sin embargo, los cambios en los hábitos de consumo y la feroz competencia de gigantes online han precipitado su desaparición.
Un negocio que no pudo adaptarse
"No podemos seguir perdiendo dinero, no es rentable", declaró el gerente Arturo García Carrión hace unos meses. La tercera generación de la familia tomó la decisión tras ver cómo las ventas se desplomaban. En los últimos dos meses, las tres tiendas que aún quedaban —en la calle Nueva, Juan Sebastián Elcano y Motril— bajaron la persiana una tras otra. El almacén de Bodegueros, que servía pedidos online y funcionaba como outlet, también cesó su actividad.
El cierre no es un caso aislado. Entre 2019 y 2023, España pasó de 1.340 tiendas especialistas en juguetes a 1.160, lo que supone 180 establecimientos menos en cuatro años. Cadenas como Imaginarium (32 años) y Poly Juguetes también han desaparecido. Juguettos, que compró las marcas de Poly, intenta reestructurarse con el objetivo de mantener unas 200 tiendas operativas.
Las causas de la debacle
El auge de las plataformas online como Amazon, Temu y AliExpress ha golpeado con dureza al comercio local. A esto se suma que "los niños ya no juegan" como antes, según García Carrión. El tiempo frente a pantallas ha desplazado al juego físico, y los padres también han cambiado sus hábitos de compra. Además, los márgenes son cada vez más estrechos, los alquileres crecen y los costes fijos no se pueden recortar sin vaciar la tienda.
La competencia no solo viene de internet. Hipermercados y grandes superficies venden juguetes a gran escala, y la nueva "tasa Shein" (3 euros más IVA por cada compra inferior a 150 euros procedente de fuera de la UE) no ha logrado frenar la marea de importaciones. Lego, por ejemplo, reconoce que su socio minorista número uno en España es Amazon, que le crece un 25% anual.
Un adiós que deja huella
Juguetes Carrión no era solo una tienda: era un rito de paso para generaciones de malagueños. Los escaparates de la calle Compañía, las pistas de Scalextric, las muñecas Nancy y los castillos de plástico forman parte del imaginario colectivo de la ciudad. Con su cierre, se pierde un espacio donde los niños podían tocar, probar y pedir sin intermediarios digitales. "Málaga se ha quedado en semanas sin dos míticas: Carrión y la Confitería Aparicio", señala el artículo. El problema de fondo es que se sustituyen dos puertas menos donde entrar y dos ritos de infancia por grandes superficies y alternativas más estrechas.
El sector juguetero especializado sobrevive a duras penas. Juguettos y Toy Planet concentran la mitad de las tiendas que quedan en España, y redes como Don Dino, Drim o Juguetilandia pelean en un mercado que se encoge. La muerte de la venta de videojuegos en caja física también pasa factura. Mientras, el comercio de barrio se apaga, llevándose consigo la magia de la ilusión infantil.
