
Valle de Abdalajís sin agua: ADIF deja de enviar cubas
Valle de Abdalajís sin agua dejó de recibir desde el miércoles los camiones cisterna que la empresa pública abonaba desde 2007, tras una resolución judicial que libera a ADIF de la obligación de suministro. La alcaldesa advierte que el municipio necesita apoyo para encontrar una solución definitiva.
La interrupción del transporte por carretera marca un punto de inflexión en una crisis que se arrastra desde 2005, cuando la construcción del AVE perforó el acuífero local. Desde entonces, cuatro camiones cisterna pagados por ADIF transportaban 25.000 litros cada uno y, en conjunto, sumaban unos 450.000 litros diarios para llenar los depósitos municipales.
El fin del envío regular de agua se produce después de que el Tribunal Supremo confirmara la sentencia que anuló el convenio de 2007 que obligaba a ADIF a abastecer al pueblo. La actual regidora resumió la situación: “ADIF ya no tiene ningún compromiso para abastecer de agua al municipio” y añadió: “Nos tenemos que apañar con los recursos que nos han quedado”.
Sin una alternativa estable, el abastecimiento depende ahora de los pozos del municipio. La alcaldesa señaló que las lluvias recientes han mejorado la situación y que, «en condiciones normales, haciendo un uso responsable, los pozos ahora mismo están en niveles que parece que podemos aguantar y pasar bien el verano». Sin embargo, advirtió que no puede ofrecer una garantía absoluta porque cualquier fallo técnico podría dejar al pueblo sin suministro.
En dos décadas, ADIF pagó el transporte de unos 3.280 millones de litros y costó en su día unas 40 millones de euros en actuaciones relacionadas con el abastecimiento, pero no se llegó a tender una tubería que ofreciera una solución definitiva. La alcaldesa reclamó a la Diputación de Málaga, la Junta de Andalucía, la Subdelegación del Gobierno y ADIF cooperación y ayuda para garantizar un abastecimiento estable: “Han hecho mucha inversión, pero el daño no se ha reparado”.
Origen técnico y responsabilidades
Los perjuicios empezaron cuando, según el expediente de obra, la tuneladora encontró la pared caliza de la balsa de agua en el trayecto del AVE y provocó la salida masiva del manantial. El problema llevó al Consejo de Ministros a autorizar en 2006 un gasto extraordinario de 42,6 millones para revestir el tramo afectado y tratar de impermeabilizar el túnel.
Los informes de ingenieros previos advertían de un riesgo «severo» por la compleja estructura hidrogeológica de la sierra. El trazado del túnel evitó los bloques calcáreos salvo en la zona central, justo donde el sondeo que abastecía a Valle de Abdalajís estaba situado entre 70 y 140 metros sobre la rasante, lo que obligaba a drenar el acuífero durante las obras.
Técnicos y responsables locales han recordado que, pese a revisiones y obras de emergencia —entre ellas trabajos de estanqueidad y el arreglo tras el anegamiento de la vía 1 el pasado verano—, no se ha alcanzado una solución que repare el daño originado por la perforación. En 2023 se adjudicó un contrato para revisar la estanqueidad del túnel, pero sus conclusiones no se han hecho públicas alegando motivos de seguridad.
El problema tiene además repercusiones sociales: el municipio, con poco más de 2.400 habitantes, ha perdido alrededor del 18% de su población desde 2007. El trasiego continuo de camiones cisterna por la carreteras de acceso ha sido, según autoridades locales, un factor que ha afectado a la imagen y la vida del pueblo.
José Romero, exalcalde y miembro de la Mesa del Agua, recuerda que durante años se gestionaron alternativas como la conexión a Antequera a través de Aguas el Torcal si ADIF hubiera tendido la tubería. Esa opción no prosperó y la alternativa del agua procedente del túnel fue descartada por motivos sanitarios.
Entre las infraestructuras ferroviarias afectadas en la zona figuran el túnel de 7.730 metros y el viaducto del Arroyo de las Piedras, de 93,5 metros de altura y más de 1,2 kilómetros de longitud, que muestran la complejidad técnica del entorno donde se produjo la rotura del acuífero.
Las administraciones con competencias en hidráulica y asistencia a municipios pequeños no han firmado aún una solución permanente. La Subdelegación ha señalado que el abastecimiento no es competencia directa del Gobierno y la Diputación tiene capacidad para asumir la gestión en municipios pequeños, pero por ahora no hay un proyecto cerrado que sustituya el suministro por camiones.
El conflicto ha derivado en acusaciones políticas entre partidos sobre la responsabilidad histórica en el trazado y en la gestión posterior. En medio de la disputa, la alcaldesa apeló a la solidaridad institucional: “El agua es la vida de un pueblo... Nos tienen que ayudar”.
Datos clave:
- 2005: perforación del acuífero durante las obras del AVE.
- Desde 2007: envío regular de agua en camiones cisterna.
- 25.000 litros por camión; 450.000 litros al día en conjunto.
- 3.280 millones de litros transportados y coste estimado de 40 millones de euros.
La situación actual deja al municipio sin el suministro que durante veinte años garantizaban las cubas y abre la urgencia de consensuar una alternativa técnica y administrativa que garantice agua potable de forma estable, según las autoridades locales.
