
El cambio climático afecta a la energía nuclear: cierres y riesgos
El cambio climático está afectando a la energía nuclear, una fuente considerada robusta y constante, pero que depende de un recurso cada vez más escaso: el agua fría. Las centrales nucleares requieren grandes cantidades de agua para refrigerar sus sistemas, y las sequías y olas de calor están poniendo en jaque su funcionamiento. Francia, con un parque nuclear mayoritariamente en el interior, ha tenido que cerrar tres reactores y advierte de posibles reducciones en otros siete.
Las centrales nucleares utilizan tres circuitos de agua: el primario, que refrigera el núcleo; el secundario, que genera vapor para las turbinas; y el terciario, que condensa el vapor con agua de ríos o lagos. Este último circuito es especialmente vulnerable al cambio climático, ya que necesita un caudal suficiente y temperaturas bajas para funcionar correctamente. La mayoría de las centrales europeas se ubican en el interior para evitar la corrosión del agua de mar, lo que las hace dependientes de ríos y embalses.
Con las sequías cada vez más frecuentes, los ríos tienen menos caudal, y con las olas de calor, el agua está más caliente, lo que reduce la eficiencia de la refrigeración. En Francia, la histórica ola de calor de julio de 2026 ha obligado a detener 9,2 gigavatios (GW) de capacidad nuclear, superando el récord de 7 GW de julio de 2025. Esto representa un aumento del 31% en un año.
Las autoridades francesas han cerrado temporalmente tres reactores y han advertido de que otros siete podrían tener que ajustar su producción mientras la ola de calor continúe. El país, que habitualmente exporta electricidad, se ve ahora forzado a importar energía de España (renovables) y de Alemania (fuentes contaminantes) durante estos episodios.
El problema no es nuevo: el circuito terciario de las centrales debe captar agua constantemente, y las condiciones climáticas adversas lo dificultan. Además, el retorno del agua caliente al río puede dañar la vida salvaje. Los defensores de la nuclear destacan su capacidad de generar energía en cualquier condición, pero el cambio climático está demostrando que incluso esta tecnología tiene un talón de Aquiles.
Francia ha alcanzado un récord absoluto de recortes de producción nuclear por motivos térmicos y ambientales, con 9,2 GW fuera de servicio, y aún quedan casi dos meses de verano. Esta situación pone en entredicho la resiliencia y el suministro continuo de la generación nuclear francesa en los próximos años.
