
Diagnostican a mujer con 38 parásitos en el cerebro
Lowri Denman fue diagnosticada con neurocisticercosis y descubrió una tenia antes de que le detectaran 38 parásitos en el cerebro. La infección le causó fuertes dolores de cabeza, convulsiones y episodios de psicosis durante varios años.
La paciente viajó tres meses por India en 2007 y, según el equipo médico, allí contrajo la infección. Fue en 2010 cuando Lowri encontró, con horror, una tenia de un metro de largo en el baño de un restaurante: "Tenía un aspecto absolutamente repugnante, como cinta adhesiva con pequeñas estrías".
Tras aquel hallazgo, los problemas neurológicos comenzaron años después. En 2011 sufrió su primera convulsión y, después de pruebas de imagen, los médicos le comunicaron: "Bien, revisamos las imágenes y encontramos 38 parásitos en tu cerebro".
Los exámenes radiológicos y los análisis llevaron al diagnóstico de neurocisticercosis, la forma de la cisticercosis cuando los quistes se desarrollan en el cerebro o la médula espinal. El equipo médico indicó que el caso fue analizado por numerosos expertos en Reino Unido y Estados Unidos y lo consideró excepcional: "La mayoría de infectólogos del país pasarán sus carreras enteras sin ver un caso como este; así de raro es".
La historia clínica de Lowri incluye periodos hospitalizados y diversos tratamientos. En una hospitalización inicial permaneció dos semanas y recibió antiparasitarios y esteroides, que en un primer momento parecieron funcionar. Más adelante las tomografías mostraron grandes inflamaciones alrededor de los parásitos, lo que provocó un desmayo y un empeoramiento de su estado neurológico y psicológico.
La evolución afectó su vida cotidiana: tras el empeoramiento, sintió entumecimiento y hormigueo, dejó su trabajo y se mudó con su padre. Recibió esteroides que alteraron su apariencia y, con la agravación de su salud mental, pasó seis semanas en un hospital neuropsiquiátrico. Lowri recuerda: "Empezó a manifestarse la paranoia y la psicosis… tenía ansiedad severa, ataques de pánico".
A lo largo del proceso los parásitos terminaron por calcificarse en su cerebro y no se practicó cirugía para extirparlos. El equipo médico explicó que se aplicó tratamiento para "eliminar todos los huevos" y que, afortunadamente, Lowri "parece estar superando la enfermedad". No ha sufrido convulsiones desde 2017, pero deberá seguir tomando medicación antiepiléptica de por vida.
Contexto sobre la enfermedad y transmisión
La tenia responsable de la infección es la llamada Taenia solium. La presencia del parásito está documentada en todo el mundo, con mayor incidencia en algunas zonas de Latinoamérica, el sur y sureste de Asia y el África subsahariana. La Organización Mundial de la Salud estima que hasta 8.3 millones de personas padecen neurocisticercosis, sintomática o asintomática.
La infección no ocurre necesariamente por comer carne de cerdo mal cocinada; en realidad, una persona portadora de la tenia puede excretar huevos microscópicos en las heces, que si contaminan alimentos o agua y son ingeridos por otra persona, eclosionan en larvas que forman quistes en distintos órganos. Cuando esos quistes afectan al sistema nervioso central se denomina neurocisticercosis.
Puntos clave del caso
- Viaje de tres meses por India en 2007.
- Hallazgo de una tenia de un metro en 2010 en el baño de un restaurante.
- Primera convulsión en 2011.
- Diagnóstico por imagen: 38 parásitos en el cerebro.
- Tratamiento con antiparasitarios y esteroides; hospitalizaciones y recuperación gradual.
Tras años de recuperación, Lowri volvió al trabajo en 2022 y expresó su intención de convertir su experiencia en una herramienta para la prevención y la concienciación: "Ahora quiero seguir adelante con mi vida y concienciar sobre esta enfermedad". También afirmó estar "feliz de estar viva, sana y en forma de nuevo".
El caso de Lowri destaca por su rareza dentro del entorno clínico señalado por sus médicos y por las secuelas neurológicas y psiquiátricas que acompañaron la enfermedad. Las intervenciones médicas incluyeron tratamientos farmacológicos y seguimiento a largo plazo; la paciente continúa bajo medicación antiepiléptica permanente.
La información disponible en este reportaje procede de los testimonios y las descripciones clínicas aportadas durante el proceso diagnóstico y de recuperación. Si la fuente ofrece datos limitados, así queda expresado en una frase: la narrativa se basa exclusivamente en la información aportada por la paciente y su equipo médico.
