Alt-Hobbit de Flores: carroñero que no cazaba ni controló el fuego

Hobbit de Flores: carroñero que no cazaba ni controló el fuego

Hobbit de Flores: carroñero que no cazaba ni controló el fuego

Un nuevo análisis de los restos de Liang Bua muestra que el hobbit de Flores practicaba el carroñeo primario, alimentándose de las sobras crudas que dejaban los grandes reptiles de la isla. El estudio reevalúa marcas en huesos de Stegodon y cuestiona la idea de que este homínido fuera un cazador que usaba el fuego.

Desde su descubrimiento en 2004, Homo floresiensis había sido asociado con herramientas líticas y restos carbonizados de Stegodon, lo que impulsó la hipótesis de caza y control del fuego. La investigación publicada en Science Advances reexamina esos restos y aplica análisis tafonómicos y zooarqueológicos para reconstruir quién accedía antes a la carne y con qué herramientas o dientes.

Los resultados muestran un reparto desigual de la carne. Las marcas de mordeduras atribuidas a los dragones de Komodo se concentran en las zonas más carnosas y nutritivas de los esqueletos de Stegodon. Por contraste, las marcas de corte hechas con herramientas de piedra aparecen de forma tardía y en regiones esqueléticas de menor interés calórico.

Ese patrón llevó a los investigadores a interpretar que los grandes reptiles tenían acceso prioritario a las piezas y que los homínidos llegaban después para aprovechar lo que quedaba. En palabras del estudio, los restos sugieren que los humanos antiguos recogían carne residual en lo que los autores describen con humor como un auténtico “segundo desayuno”.

La evidencia presentada por el equipo incluye varios indicadores que apuntan a la prioridad de los lagartos sobre los homínidos:

  • Concentración masiva de marcas de dientes en zonas carnosas de Stegodon.
  • Aparición tardía de marcas de corte atribuibles a herramientas humanas.
  • Distribución espacial de los daños en los esqueletos coherente con consumo previo por grandes reptiles.

Estos hallazgos motivan una conclusión directa sobre el comportamiento alimentario de la especie: el consumo se parece más al de carroñeros como hienas que al de cazadores sistemáticos. El estudio insiste además en que la interpretación previa de huesos “carbonizados” no constituye, por sí sola, prueba de fogatas domésticas.

“Nuestros hallazgos cambian de forma radical la percepción que teníamos sobre las capacidades tecnológicas y de comportamiento de esta especie”, señalan los investigadores en sus conclusiones. En la revisión de los estratos geológicos asociados con los restos del yacimiento de Liang Bua, el equipo tampoco encontró evidencias sólidas de un fuego controlado.

Veatch y sus colegas no encontraron ninguna evidencia sólida de un uso intencional o controlado del fuego, según el propio informe. Las quemaduras observadas en estudios anteriores podrían corresponder a procesos ambientales o a incendios fortuitos, no a fogatas destinadas a cocinar.

El trabajo, liderado por E. Grace Veatch y desarrollado por un equipo internacional, se apoya en la tafonomía para ofrecer una lectura alternativa del registro arqueológico de Flores. La reconstrucción del acceso a la carne y la secuencia de marcas en los huesos configuran el argumento central: los dragones de Komodo cazaban y consumían primero; los homínidos se alimentaban después de las sobras.

En síntesis, la investigación propone que Homo floresiensis dependió en buena medida de recursos procedentes del carroñeo primario y que no existe, con los datos revisados, soporte claro para considerarlo un consumidor de carne cocinada. Si la información disponible es limitada, el estudio lo señala explícitamente al reinterpretar las marcas y los contextos estratigráficos, sin aportar nuevos datos que contradigan las observaciones directas recogidas en Liang Bua.

El artículo completo aparece en Science Advances y centra su argumento en el análisis detallado de los restos de Stegodon y en la comparación entre marcas de dientes y marcas de corte para reevaluar las capacidades tecnológicas y comportamentales del llamado 'hobbit'.