
Archivos de Epstein revelan red de influencias en Mount Sinai
La publicación de millones de archivos del Departamento de Justicia revela una red de influencias en Mount Sinai relacionada con Jeffrey Epstein, con médicos dispuestos a atenderle y trato preferencial para personas de su círculo. Los documentos incluyen correos, fotografías y registros que detallan interacciones entre Epstein, donantes y personal médico.
El caso comienza con un correo de julio de 2014 en el que Eva Andersson-Dubin pone en contacto al patólogo Ira Bleiweiss con la hija de una paciente. Bleiweiss dijo que, años después, se sorprendió al aparecer su nombre en los archivos y a enterarse de que la joven era entonces pareja de Epstein. "Ella recibirá la muestra mañana y puede llevársela. Los dejaré a ustedes dos encargarse de esto a partir de aquí", escribió Andersson-Dubin, según los documentos.
Los registros públicos muestran que Epstein y su círculo obtuvieron un trato que el propio personal describe en los correos como trato VIP: coordinación de resonancias magnéticas, consultas a domicilio y facilidades para entrevistas y residencias. Un ejemplo documentado involucra al cirujano plástico Jess Ting, quien en 2013 escribió que “El paciente es VIP y necesitamos hacer que esto ocurra. Avísenme si hay algún obstáculo”.
Varios correos reflejan gestiones directas de Andersson-Dubin con la dirección del hospital para asegurar atención y preferencia. En 2013, Andersson-Dubin preguntó cómo hacer más fluida la experiencia en emergencias para Epstein y recibió respuesta con un número “cubierto las 24 horas, los siete días de la semana, por un miembro de mi equipo”. En otra ocasión, la asistente de Epstein pidió que Ting fuera a la casa de Epstein para una intervención menor.
La institución respondió públicamente con una declaración reproducida en los archivos: “Las acciones de Epstein son horribles, reprensibles y van directamente en contra de lo que Mount Sinai cree y representa como institución y como profesionales médicos”. Un portavoz añadió: “Nuestros pacientes siempre serán tratados con el más alto nivel de atención y respeto”. Sin embargo, la declaración no respondió a preguntas sobre el estado de la investigación interna, el monto total recibido ni sobre el trato a Epstein por parte de empleados concretos.
Voces dentro del hospital expresaron inquietud sobre la respuesta institucional. Médicos afiliados señalaron que la administración no ha comunicado claramente cómo maneja esos vínculos y que muchos temen represalias si hablan públicamente. Un miembro del personal, entrevistado bajo condición de anonimato, afirmó que "estos vínculos deberían cortarse; los médicos implicados deberían ser despedidos; deberíamos cambiar el nombre del Dubin Breast Center".
Trato a domicilio y relaciones personales
Los archivos documentan visitas de médicos a la residencia de Epstein y referencias a atenciones fuera del hospital. Una fotografía incluida en los documentos muestra a Ting dentro de la casa de Epstein, de pie junto a una paciente acostada en una mesa. Correos de 2013 y 2014 registran solicitudes para que médicos vayan a la casa o coordinen atención urgente; en una ocasión la asistente insistió en modificar la hora de una visita para ajustarse a Epstein.
Los documentos también recogen gestiones de Epstein para influir en procesos académicos y migratorios: pidió ayuda para que Karyna Shuliak, su entonces pareja, obteniera una residencia odontológica en Mount Sinai y promovió la solicitud de una "visa médica" para la madre de ella, incluso incluyendo una carta con membrete del hospital dirigida a la Embajada en Belarús.
Donaciones, regalos y financiamiento
Los archivos indican transacciones financieras y donaciones: Epstein entregó a organizaciones afiliadas a Mount Sinai más de US$300.000, con al menos US$125.000 destinados directamente al Dubin Breast Center. Documentos muestran también intentos de nombramientos y placas en instalaciones en honor a Epstein y la financiación de una habitación en el edificio “11 West” para pacientes adinerados.
Además de aportes monetarios hubo regalos y favores: en 2014 se encargó un abrigo blanco de piel de US$8.000 para una empleada, se donaron obras de arte y objetos decorativos, y se registran pedidos de compras para personas del hospital. No está claro si esos objetos permanecen aún en la institución.
Una sobreviviente relató haber oído a Epstein decir que "todo lo que haría falta sería una llamada a Mount Sinai para conseguirle la mejor atención posible" cuando su madre tuvo un tumor cerebral; los documentos no confirman si esa ayuda llegó a concretarse.
El archivo público plantea interrogantes sobre cómo las donaciones, la cercanía con donantes y las relaciones personales pueden influir en decisiones clínicas, disponibilidad de atención y en oportunidades laborales. La publicación deja constancia de correos, fotografías y montos que reflejan un entramado de favores y gestiones.
El personal, pacientes y víctimas mencionados en los archivos han cuestionado la falta de respuestas y la ausencia de una comunicación clara por parte de la junta directiva. Mientras tanto, el centro de mama fundado con donaciones de los Dubin conserva el nombre que lo identifica, y algunos médicos implicados todavía figuran como afiliados a la institución.
La documentación del Departamento de Justicia expone correos y evidencias que vinculan a donantes, personal médico y beneficiarios, y plantea la necesidad de aclaraciones internas sobre el alcance y la naturaleza de esos vínculos. En tanto, fuentes dentro de Mount Sinai y personas mencionadas en los archivos no han ofrecido respuestas públicas detalladas sobre las gestiones registradas.
En resumen, los archivos publicados muestran interacciones concretas entre Jeffrey Epstein, sus allegados y profesionales de Mount Sinai, donaciones cuantificables y prácticas de atención preferente que han generado cuestionamientos internos y externos sobre conflictos de interés y responsabilidad institucional.
